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El rey de los puertos de montaña
A 2.757 metros sobre el nivel del mar, con 88 tornanti y casi dos siglos de historia a sus espaldas, el Passo dello Stelvio no necesita presentación. Solo necesita que lo recorras.

Hay puertos de montaña que se suben. Y hay otros que se conquistan.
El Passo dello Stelvio pertenece a la segunda categoría. No porque sea técnicamente imposible ni porque exija habilidades fuera del alcance de un motorista con experiencia. Sino porque exige algo más difícil de enumerar en una ficha técnica: presencia. Atención plena. La disposición a dejarse atravesar por un paisaje que no da tregua ni en los momentos en que la carretera sí lo hace.
Lo supe desde el primer tornante. El motor respondía, las manos calculaban, pero algo dentro de mí ya estaba en otro sitio: mirando hacia arriba, hacia esa cinta de asfalto que ascendía hasta donde la roca y el cielo negocian sus límites.
| Strada Statale 38: datos que hay que conocer
El Passo dello Stelvio es, con sus 2.757 metros, el puerto de montaña asfaltado más alto de los Alpes orientales y el segundo más alto de todo el arco alpino. La carretera que lo cruza, la Strada Statale 38, conecta Bormio con Prato allo Stelvio a través de un trazado que tiene casi 200 años de antigüedad y que, extraordinariamente, apenas ha sido modificado desde entonces.
Hay también una tercera vertiente que se incorpora a la SS38 a unos 2.500 metros de altitud por el lado lombardo: la carretera procedente de Suiza a través del Passo Umbrail (Giogo di Santa María).
Vertiente Oeste — Bormio → Cima Coppi
Altitud: 2.757 m · Distancia: 21,9 km · Desnivel: 1.560 m · Pendiente media: 7,12 % · Tornanti: 40
Vertiente Este — Cima Coppi → Prato allo Stelvio
Altitud: 2.758 m · Distancia: 24,95 km · Desnivel: 1.848 m · Pendiente media: 7,41 % · Tornanti: 48
| Bormio → Cima Coppi: la ascensión por el oeste
La vertiente oeste parte de Bormio a 1.200 metros de altitud. Las primeras curvas de 180 grados aparecen casi sin aviso, como si la montaña quisiera dejarte claro desde el principio quién manda aquí. Lo que viene después son 40 tornanti en 22 kilómetros, con una pendiente media del 7% y tramos que alcanzan el 10%.

El Valle de Valtellina te recibe con humedad y niebla baja. No importa: la niebla no puede ocultar lo que ya se intuye. Túneles y galerías excavadas en la roca abren paso con una regularidad casi mecánica, como si la montaña hubiera cedido terreno centímetro a centímetro, a regañadientes.


Con la altura, el paisaje muda su carácter. Los bosques ceden a praderas alpinas abiertas, y las praderas ceden a su vez a los canchales y la nieve permanente. Cada zona de altitud tiene su propio silencio y su propio olor. Cuando el asfalto empieza a bordear los campos de nieve, el cuerpo ya sabe, antes de que la cabeza lo procese, que los 2.500 metros quedaron atrás.







«Sube a la cima para que puedas ver el mundo, no para que el mundo te vea a ti.»
| Cima Coppi: llegar donde un día los ojos soñaron
Coronar el Stelvio es una de esas experiencias que resisten mal la descripción.

No porque sea indescriptible en sentido místico, sino porque cada persona llega hasta aquí con un peso diferente. Con una historia diferente de cómo aprendió a manejar, de los puertos que soñó antes de atreverse, de las veces que miró una fotografía del Stelvio y pensó algún día. Y ese peso particular es lo que la cima devuelve transformado en algo que, sí, en mi caso fue sencillamente felicidad.

La panorámica desde la Cima Coppi te entrega las 48 tornanti de la vertiente este desplegadas sobre el valle como si alguien las hubiera dibujado en un mapa topográfico. Las ves todas a la vez. Y en ese instante entiendes que no es posible tener ese ángulo de visión desde ningún otro punto de la ruta: solo desde arriba, solo después de haberlas subido todas, se revela el conjunto.





El Passo Stelvio podrá gustarte más o menos que otras carreteras alpinas. Pero no te dejará indiferente. Hay algo en su escala, en la forma en que te obliga a mirar hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo, que queda grabado de una manera que otras rutas no logran.

| Cima Coppi → Prato allo Stelvio: el descenso por el este
Bajar por la vertiente este es una experiencia de naturaleza distinta a la subida.
Desde los 2.757 metros de la Cima Coppi hasta los 900 metros de Prato allo Stelvio hay un desnivel de más de 1.850 metros repartidos en 25 kilómetros y 48 tornanti numeradas. Las curvas están marcadas con carteles, y eso añade una dimensión casi contable a la experiencia: sabes en todo momento cuántas llevas y cuántas quedan, lo cual es una forma curiosa de estar presente en un descenso que, si no, podría tragarse la atención entera.



La carretera desciende por una pared que, vista desde fuera, parece casi vertical. Desde dentro, desde la moto, lo que sientes es la suma de fuerza centrípeta, la confianza en el neumático, el sonido del motor frenando en las curvas cerradas y, de fondo, esa sensación extraña de que el valle crece a medida que tú desciendes hacia él.





Están numeradas. Si pierdes el hilo, siempre puedes volver a contar.
¿Merece la fama?
Es la pregunta que uno se hace antes de ir, y que deja de tener sentido en cuanto está allí.
El Passo dello Stelvio tiene la fama que tiene porque la merece. No porque sea el más alto, ni el más técnico, ni el más fotogénico de los Alpes —aunque podría argumentarse que es las tres cosas a la vez—. Sino porque concentra en 46 kilómetros de asfalto casi todo lo que puede ofrecer un puerto de alta montaña: altitud sostenida, cambio continuo de paisaje, precisión exigida en cada curva y, en la cima, esa sensación particular de haber cruzado una frontera que no aparece en ningún mapa.
El Stelvio es el rey de su reino. Y su reino son los Alpes.
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| La historia de las 88 tornanti
La carretera original del Stelvio fue construida entre 1820 y 1825 por el Imperio austríaco con un objetivo estratégico preciso: conectar la provincia de Lombardía con el resto del territorio imperial a través de los Alpes. El ingeniero encargado fue Carlo Donegani, y el trazado que diseñó tenía 88 tornanti en total: 48 en la vertiente este y 40 en la vertiente oeste.
Lo extraordinario es que ese trazado apenas ha cambiado desde entonces. La misma línea que trazó Donegani en papel hace dos siglos es, con mínimas variaciones, la que recorres hoy.

La pregunta que queda en el aire es por qué la mayoría de las fuentes citan solo 48 tornanti, cuando el total es 88. La respuesta es simple y un poco arbitraria: las 48 de la vertiente este están numeradas con carteles visibles desde la carretera, lo que las convirtió en las más fotografiadas, las más referenciadas y, con el tiempo, en las únicas que la memoria colectiva del ciclismo y el motorismo decidió contar. Las 40 de la vertiente oeste están ahí, exactamente igual de presentes, pero sin número.
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Entrando por el sur desde el Passo Tonale, cruzando hacia el oeste por el Passo Gavia y saliendo al este por el Passo Stelvio, el resultado es una de las rutas de alta montaña más completas de los Alpes italianos: tres puertos distintos en carácter, en altitud y en paisaje, conectados en un solo día de moto.

Passo Gavia
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Hay rutas que se terminan en el aparcamiento del último pueblo. Otras terminan mucho después, cuando ya estás en casa y sigues pensando en ellas.
Esta es de las segundas.
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MAPA- Cómo llegar a el Passo Stelvio
La ruta completa: Passo Tonale ⟶ Passo Gavia ⟶ Passo Stelvio
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