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La Playa de Bolarque fue uno de esos descubrimientos que me hizo replantearme la idea de que para disfrutar de aguas cristalinas siempre hay que viajar hasta el mar.
| Playa de Bolarque: cuando el interior de España te roba el aliento
Hay lugares que no encajan bien en ninguna categoría. Que no son del todo playa ni del todo montaña, ni del todo escapada ni del todo destino. Lugares que existen en ese espacio intermedio donde la geografía se permite ser generosa sin pedir permiso.
La Playa de Bolarque es uno de ellos.

Está a cien kilómetros de Madrid. Hora y tres cuartos en moto/coche, con la A-2 primero y luego la CM-2009 abriéndose paso por la sierra de Altomira hacia Almonacid de Zorita. El paisaje va cambiando despacio, como cambia siempre en la meseta: sin drama, con esa aridez seca y honesta de Castilla que de repente, sin aviso, te regala un embalse de aguas verde-turquesa rodeado de pinos y cañones de roca.
Y ahí está. El llamado Mar de Castilla.

| Qué es exactamente la Playa de Bolarque
No es una playa de mar. Conviene decirlo desde el principio, aunque quien la ha visto sabe que la distinción empieza a importar poco en cuanto llegas.

El embalse de Bolarque se forma en la desembocadura del río Guadiela, que llega desde Buendía, que viene del Tajo, que viene de Entrepeñas. Todo ese sistema de agua contenida, quieta y acumulada entre riscos y pinares forma lo que los lugareños llaman con justicia el Mar de Castilla: un conjunto de embalses que incluye Buendía, Entrepeñas, Almoguera, Estremera, Zorita y Bolarque, con más de cincuenta kilómetros navegables.
La playa propiamente dicha está dentro de la Urbanización Nueva Sierra de Altomira, en término municipal de Almonacid de Zorita, provincia de Guadalajara. Hay un control de acceso donde se registra el DNI y la matrícula. El aforo está limitado a ochocientas personas. En temporada alta —del 1 de junio al 8 de septiembre— la entrada cuesta diez euros por persona. Menores de tres años, gratis.


| El agua
El agua es la protagonista. Es ese azul-verde que en fotografía parece editado y en persona resulta todavía más increíble. Tranquila, limpia, con socorristas en temporada alta y acceso cómodo desde la orilla, con escaleras habilitadas para entrar sin rasparse los pies contra la roca.

La zona de baño tiene arena y césped. Hay merenderos, chiringuito con terraza, duchas, vestuarios, zona de juegos para los pequeños. Todo lo necesario para pasar el día sin echar nada en falta.
Pero quedarse solo en la orilla sería desperdiciar la mitad del lugar.


Más allá de la orilla: lo que se descubre remando
Aquí es donde Bolarque se convierte en otra cosa. Desde la playa se pueden alquilar kayaks, tablas de paddle surf e hidropedales —los hay con forma de flamenco, que ya es un detalle—, y el embalse se abre entonces como un mapa de posibilidades.

La Cueva de las Tortugas está a ocho minutos remando. Una pequeña entrada en la roca donde las tortugas toman el sol sobre las piedras con esa parsimonia antigua que tienen los reptiles. Es el punto favorito de quienes vienen con niños.

Cala Las Moras aparece más adelante, rodeada de moreras silvestres y vegetación densa. Su tamaño cambia según el nivel del embalse, pero siempre conserva esa sensación de cala privada que pocas playas de interior consiguen.
Playa Chica está a unos treinta minutos en kayak. Una versión en miniatura de la playa principal, sin apenas gente, perfecta para detenerse y dejar que el silencio haga su trabajo.
La Ermita de los Desamparados parece surgir directamente de la roca. Pegada al cañón, junto a las aguas del Guadiela, es uno de esos hallazgos que hacen que merezca la pena haber remado hasta allí.
Y luego está la Presa de Bolarque — inaugurada en 1910 por Alfonso XIII, una de las grandes obras hidráulicas de su época —, accesible por una ruta entre cañones estrechos donde es habitual ver buitres leonados planeando en las corrientes de aire, águilas, garzas, halcones. El cielo sobre el embalse es generoso.
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El Desierto de los Carmelitas
Hay una historia quieta y oculta en esta zona que conviene no pasar por alto.

Entre la vegetación, prácticamente inaccesible por carretera y medio invisible desde el agua, se esconden las ruinas del antiguo Desierto de Bolarque, un convento carmelita descalzo fundado en el siglo XVI. Los monjes se retiraban aquí en ermitas individuales dispersas por la ladera para vivir en soledad absoluta. Quedan los muros de varias de ellas, cubiertos de musgo y silencio, que el tiempo ha ido reclamando despacio.
Es el tipo de lugar que no aparece en los folletos pero que, si lo encuentras, no se olvida.
| Qué ver en los alrededores
Si la moto está aparcada y el día da para más, los pueblos del entorno merecen una vuelta.
Zorita de los Canes tiene un castillo medieval que domina el cañón y, junto a él, las ruinas de Recópolis: una ciudad visigoda fundada en el siglo VI por el rey Leovigildo, considerada una de las mejor conservadas de Europa. Un viaje al principio de la España que conocemos.
Albalate de Zorita es el pueblo alcarreño clásico: piedra, calles estrechas, calma. Para quienes quieren gastronomía local sin complicaciones.
Y para los más aventureros, existe una ruta larga hasta el Castillo de Anguix, una fortaleza medieval parcialmente en ruinas que domina los cañones del embalse con vistas que compensan cada kilómetro de camino.

| Cómo llegar a la Playa de Bolarque
La ruta más directa desde Madrid es la A-2 hasta Guadalajara y luego la CM-2009 en dirección a Almonacid de Zorita. Hora y tres cuartos aproximadamente. La CM-2009 en los últimos tramos es buena carretera con curvas suaves, paisaje de pinares y prácticamente sin tráfico entre semana. De esas rutas que ya son destino antes de llegar.
Una vez en Almonacid de Zorita, las indicaciones hacia la Urbanización Nueva Sierra de Altomira llevan directamente al control de acceso.
Información práctica
Playa de Bolarque
Ubicación
Albalate de Zorita, en la provincia de Guadalajara. Se encuentra dentro de la Urbanización Nueva Sierra de Altomira
Contacto
https://www.playadebolarque.es/
COMPRAR ENTRADA
Entradas, horarios y precios
Entrada general: 10 euros por persona. Menores de 3 años: gratis.
Horario: de 9:00 a 20:00 horas.
Aforo máximo: 800 personas
Servicios
Chiringuito con terraza y vistas al embalse. Zona de césped. Merenderos.
Duchas y baños.
Solárium.
Zona infantil con columpios
Aparcamiento gratuito
Alquiler de kayak y paddle surf.
Servicio de socorrismo
| Consejos para visitar la Playa de Bolarque
- Llega temprano durante los fines de semana.
- Lleva protector solar y gorra.
- Reserva las actividades acuáticas con antelación.
- Lleva efectivo si vas a comprar entradas en taquilla.
- Respeta las normas del recinto y el entorno natural.
Es recomendable llegar temprano, especialmente los fines de semana, para encontrar aparcamiento disponible.
Prohibiciones y Normas de Uso
- Prohibido: la entrada de animales al recinto.
- Prohibido: saltar al agua desde las rocas o cualquier infraestructura.
- Prohibido: el consumo de sustancias psicotrópicas dentro del recinto.
- Prohibido: hacer fuego.
- Obligatorio: depositar las basuras en los contenedores habilitados y en bolsas cerradas.
- Obligatorio: respetar las instrucciones de seguridad y las indicaciones del personal del recinto.
- Obligatorio: abandonar el recinto a las 20:00 horas, sin excusas.








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