
NO ES TURISMO. ES MEMORIA. Este post nunca debió existir. Porque este cementerio nunca debió existir. Porque esas 9,387 cruces blancas perfectamente alineadas mirando hacia el oeste, hacia América, nunca deberían haber sido necesarias. Pero existen. Y yo estoy aquí, entre el olvido y la memoria, intentando encontrar palabras donde solo debería haber silencio.

Hay quienes piensan que los cementerios son lugares oscuros, espacios para el silencio impuesto o la tristeza. Para mí, en cambio, siempre han sido todo lo contrario, refugios de calma. Me gusta visitarlos porque en ellos el tiempo se detiene. No hay prisas, no hay ruido, solo el murmullo del viento entre las piedras y…